Connect with us

Ultima Hora

Carne picada del súper: bacterias, fraudes y riesgos ocultos

Expectativas honestas: color, jugosidad y “naturalidad”


Muchos consumidores asocian el rojo brillante con frescura y la ausencia de aditivos con superior calidad. Conviene matizar ambas ideas. Un preparado cárnico puede lucir un rojo precioso gracias a su envasado y aditivos sin ser más fresco que otro de tono más apagado; a la inversa, una carne picada recién hecha puede oscurecerse ligeramente sin que eso implique pérdida de seguridad si se mantiene fría y se cocina pronto. En cuanto a la “naturalidad”, la carne picada elaborada al momento ofrece control sobre el corte y la grasa, pero exige disciplina en los tiempos; no es un producto para “dejar en la nevera y ya veré”.

La jugosidad no depende solo del contenido de agua, sino también del porcentaje de grasa y de la cocción. Elegir un corte con algo de grasa intramuscular puede mejorar la textura final sin necesidad de aditivos. La clave está en equilibrar: seleccionar la materia prima adecuada, manipularla con higiene y cocinarla lo suficiente para que sea segura a la vez que agradable.

Conclusiones y recomendaciones prácticas


La carne picada concentra muchos de los retos de la seguridad alimentaria doméstica porque combina alta humedad, gran superficie de exposición y una distribución homogénea de posibles bacterias en toda la masa. Eso la convierte en un alimento que exige atención. Entender cómo y por qué se contamina ayuda a tomar mejores decisiones de compra —distinguir entre carne picada y preparados— y a planificar el uso según el origen del producto. Si eliges una bandeja de supermercado, asume que su vida útil depende del envasado y de los aditivos; si prefieres que te la piquen al momento, planifica cocinarla o congelarla ese mismo día.

AnteriorSigue Leyendo
Advertisement