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Alerta: síntomas del cáncer de hueso, causas y cómo tratarlo
Otros tumores, como el fibrohistiocitoma maligno y el fibrosarcoma, aparecen con mayor frecuencia en tejidos blandos, pero en algunos casos pueden comprometer el hueso o extenderse a él. Su diagnóstico preciso mediante biopsia e inmunohistoquímica guía el plan terapéutico, que suele combinar cirugía con tratamientos sistémicos y/o radioterapia según la sensibilidad del subtipo.
Causas y factores de riesgo

La mayoría de los cánceres óseos primarios no tienen una causa identificable. No obstante, existen factores que incrementan el riesgo en una pequeña proporción de personas. Entre ellos se incluye haber recibido radioterapia a dosis altas en la infancia o en la juventud, ciertos tratamientos quimioterápicos o un trasplante de células madre hematopoyéticas. En estos escenarios, el riesgo absoluto sigue siendo bajo, pero superior al de la población general, por lo que la vigilancia clínica es importante si aparecen síntomas sospechosos.
Algunas enfermedades hereditarias raras también se han relacionado con un mayor riesgo de sarcomas óseos. Asimismo, la enfermedad de Paget del hueso, que es una proliferación benigna pero anómala de tejido óseo, puede aumentar el riesgo de desarrollar osteosarcoma en personas mayores de 40 años. En cualquier caso, tener un factor de riesgo no significa que se desarrollará la enfermedad; solo indica la necesidad de no ignorar signos de alarma.
Diseminación y estadificación

Como otros cánceres, los tumores óseos primarios pueden propagarse. La diseminación puede darse a través de los vasos linfáticos a ganglios linfáticos regionales, por vía sanguínea a pulmones —el sitio más frecuente—, así como a hígado, cerebro u otros huesos. Conocer la extensión al momento del diagnóstico (estadificación) resulta esencial para planificar el tratamiento y estimar el pronóstico.