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¡Peligro! El error común al beber agua en ayunas
Temperatura y “añadidos” que irritan
El agua extremadamente fría o muy caliente al despertar puede provocar espasmo gástrico o agravar el reflujo en personas sensibles. Añadir grandes cantidades de limón, bicarbonato o vinagre en ayunas puede irritar la mucosa gástrica y, si se abusa de los ácidos, favorecer la erosión del esmalte dental. Si se opta por saborizar, que sea suave y ocasional. Asegúrate además de que el agua sea potable; la contaminación microbiológica en ayunas aumenta el riesgo de malestar gastrointestinal.
Cómo hidratarse de forma segura al despertar
Empieza con sorbos o un vaso pequeño (200–300 ml) a temperatura ambiente y observa cómo te sientes. Si sudas mucho o haces ejercicio temprano, considera reponer electrolitos con la alimentación posterior en lugar de forzar litros de agua de una vez. Evita “obligarte” a beber más allá de tu sed inmediata y distribuye la hidratación a lo largo del día. Si sueles tener reflujo, prueba a espaciar los grandes volúmenes y acompaña el agua de un desayuno ligero. Presta atención a señales de sobrehidratación como dolor de cabeza, náuseas, hinchazón o orina siempre muy clara. Si tomas diuréticos, tienes insuficiencia renal, estás embarazada o sigues un tratamiento específico, ajusta la hidratación con indicación profesional.