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El hábito diario que destapa arterias y tumba el colesterol malo
Si te apetece un matiz picante y digestivo, añade un trozo pequeño de jengibre fresco. No necesitas mucho: una porción del tamaño aproximado de media pulgada o un pequeño dado basta para marcar la diferencia sin dominar el conjunto. Este toque opcional aporta una sensación cálida y, para muchas personas, mejora la palatabilidad del jugo.
Completa la preparación con una taza de agua. Este volumen ayuda a que la mezcla quede ligera y más agradable de beber, además de facilitar el licuado. Enciende la licuadora y procesa hasta conseguir una textura suave y uniforme. Dependiendo de la potencia de tu equipo, esto puede requerir entre 30 segundos y un par de minutos. Cuando la mezcla esté lista, vierte el contenido en un colador fino para separar el jugo de la pulpa más gruesa. Presiona suavemente con una cuchara para extraer al máximo el líquido.
Una vez colado, sirve la taza y consúmela de inmediato. Esta inmediatez es más que un capricho: el contacto con el aire, la luz y el calor puede degradar con rapidez ciertos nutrientes, por lo que beberlo al momento favorece un mejor aprovechamiento. Si prefieres conservar algo de pulpa por su fibra, puedes colar parcialmente o incluso no colar en absoluto; sin embargo, la versión clara es la propuesta base por su textura ligera y su fácil digestión.
Por qué estos ingredientes pueden ayudar

El pomelo destaca por su contenido de vitamina C y otros compuestos vegetales. La vitamina C participa en la síntesis de colágeno, proteína que contribuye a mantener la integridad y elasticidad de las paredes arteriales. Un tejido vascular flexible es más resistente y responde mejor a las demandas circulatorias del organismo. El pomelo también aporta distintos fitoquímicos presentes en los cítricos, los cuales pueden apoyar el equilibrio oxidativo, un factor relevante cuando se piensa en la salud de las arterias y el control del colesterol LDL.