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Alerta: síntomas del cáncer de hueso, causas y cómo tratarlo
Otro dato de alarma es la fractura ante un traumatismo mínimo o sin causa aparente, conocida como fractura patológica. Si una persona sufre una rotura del hueso en un contexto en el que no debería romperse —por ejemplo, una caída leve o un movimiento cotidiano— resulta obligatorio descartar la presencia de una lesión tumoral subyacente, especialmente en edades poco habituales para fracturas por fragilidad.
En fases más avanzadas pueden sumarse síntomas generales como cansancio extremo, pérdida de peso no intencionada o fiebre. No todas las personas los presentan, pero su aparición, junto a dolor óseo persistente, refuerza la necesidad de estudiar la causa con prontitud.
Principales tipos de cáncer de hueso

El osteosarcoma es el cáncer óseo primario más frecuente. Se forma a partir de células que producen hueso y suele aparecer en los huesos largos de las piernas y brazos, así como en la pelvis. Afecta con más frecuencia a varones y se observa sobre todo entre los 10 y 30 años, coincidiendo con etapas de rápido crecimiento, aunque existe un segundo pico menos común en mayores de 60 años. En radiografías puede mostrar áreas de destrucción ósea mezcladas con formación de hueso nuevo desorganizado, y con frecuencia requiere quimioterapia además de cirugía.
El condrosarcoma es el segundo en frecuencia. Se origina en células del cartílago, tejido que amortigua y permite el deslizamiento en las articulaciones. Predomina en pelvis, fémur, húmero y costillas, aunque puede aparecer en otras localizaciones donde exista cartílago, como la laringe o la tráquea, e incluso en el cráneo. A diferencia del osteosarcoma, tiene mayor presencia en la edad adulta y su sensibilidad a la quimioterapia es limitada, por lo que la cirugía con márgenes adecuados suele ser la base del tratamiento.