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¡4 vitaminas que arrasan con el hígado graso: la #3 te sorprenderá!
Muchas personas conviven con una sensación de fatiga que no encaja con su rutina, una digestión más lenta de lo habitual, hinchazón abdominal o pesadez después de comer. Estos síntomas, aparentemente aislados, con frecuencia comparten un origen común: el hígado está trabajando por encima de su capacidad. Este órgano rara vez “avisa” con dolor; sus señales son discretas y persistentes. Entender qué ocurre dentro del cuerpo es el primer paso para ayudarlo a recuperar su equilibrio.
El hígado es extraordinariamente resistente y posee una notable capacidad de regeneración. Sin embargo, necesita apoyo cotidiano para cumplir sus funciones con eficiencia. Cuando lo sobrecargamos con azúcar en exceso, comida ultraprocesada, frituras, bebidas azucaradas, harinas refinadas o alcohol, se eleva el estrés metabólico y oxidativo. Con el tiempo, sus células pueden empezar a acumular grasa, dando lugar al llamado hígado graso. La buena noticia es que, con hábitos constantes, este proceso puede revertirse o mejorar de manera significativa.
Además de un patrón alimentario equilibrado y movimiento regular, ciertas vitaminas desempeñan un papel clave en aliviar la carga hepática, optimizar el metabolismo de grasas y fortalecer los sistemas internos de protección. A continuación encontrarás una guía práctica para integrar cuatro vitaminas fundamentales en tu día a día, con alimentos accesibles y estrategias sencillas para que tu hígado trabaje con ligereza y eficiencia.
¿Por qué el hígado se sobrecarga y cómo se manifiesta?

Este órgano participa en cientos de funciones esenciales: filtra la sangre, transforma y neutraliza toxinas, regula el metabolismo de grasas y carbohidratos, produce bilis para facilitar la digestión, almacena vitaminas y minerales y participa en el equilibrio hormonal. Cuando la dieta se desequilibra y la ingesta de azúcares simples, grasas de mala calidad y alcohol aumenta, el hígado debe gestionar un flujo mayor de sustancias que requieren procesamiento. Si esto ocurre a diario, se elevan la inflamación interna y el estrés oxidativo, y puede aparecer acumulación de grasa dentro de los hepatocitos.