Ultima Hora
¡4 vitaminas que arrasan con el hígado graso: la #3 te sorprenderá!
Ejemplo de día alimentario sencillo para apoyar al hígado

Desayuno: agua tibia con limón para arrancar, seguida de un tazón de avena integral cocida con un puñado de almendras o nueces y rodajas de kiwi o fresas. De esta manera aportas vitamina C, vitamina E, fibra y carbohidratos de lenta absorción que sostienen la energía sin sobrecargar.
Media mañana: una fruta fresca y un puñado pequeño de semillas de girasol. Con ello refuerzas vitamina E y mantienes la saciedad hasta el almuerzo.
Almuerzo: ensalada amplia de hojas verdes (espinaca, rúcula o una mezcla similar) con pimientos rojos, zanahoria y brócoli al vapor. Agrega una porción de pollo a la plancha o legumbres (lentejas o garbanzos) y adereza con aceite de oliva extra virgen, jugo de limón y hierbas. Aquí se combinan vitamina K, complejo B, vitamina C y grasas saludables.
Merienda: yogur natural o una bebida vegetal sin azúcares añadidos con trozos de piña, o bien una tostada integral con aguacate. Esto sostiene el aporte de micronutrientes y fibra mientras moderas el hambre de la tarde.
Cena: salteado de vegetales de temporada con col rizada o repollo, más una fuente de proteína magra (pescado, tofu firme o pavo) y un acompañamiento de arroz integral o quinoa. Termina con un chorrito de aceite de oliva en crudo. Esta combinación ofrece vitamina K, complejo B y vitamina E en un plato de fácil digestión.
Antes de dormir: si lo toleras bien, una infusión suave sin azúcar puede ayudar a la relajación y a mantener una hidratación adecuada.