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Transforma tus toallas viejas en nuevas: el truco infalible y fácil
Evitar suavizantes comerciales
Los suavizantes comerciales a menudo contienen compuestos que pueden acumularse en las fibras de las toallas con el tiempo, impidiendo que absorban la humedad de manera efectiva. En lugar de utilizar suavizantes, prueba las alternativas naturales mencionadas anteriormente. Además, si notas que tus toallas se “apagan” o dejan de ser absorbentes, podría ser una señal clara de que has usado demasiado suavizante.
Revisar la temperatura de lavado
Otro aspecto a considerar es la temperatura del agua durante el lavado. Las toallas deben lavarse con agua caliente siempre que sea posible, ya que esto ayuda a eliminar los gérmenes y olores. Aunque algunas toallas pueden ser lavadas en agua fría, el agua caliente es generalmente más efectiva en la eliminación de manchas y olores persistentes.
Optar por ciclos de lavado más largos
Si tus toallas están particularmente sucias o tienen un mal olor, puede valer la pena optar por un ciclo de lavado más largo. Esto permitirá que el detergente y otros productos de limpieza tengan más tiempo para actuar y eliminar la suciedad y el mal olor. Asegúrate de seguir las instrucciones del fabricante sobre el cuidado de las toallas para evitar dañarlas.
Almacenamiento correcto
Una vez que hayas lavado y secado tus toallas, es importante almacenarlas correctamente. Asegúrate de que estén completamente secas antes de guardarlas. Las toallas húmedas o incluso ligeramente mojadas pueden desarrollar moho si se almacenan en un lugar cerrado. Lo ideal es mantenerlas en un lugar fresco y seco. También es recomendable evitar guardar las toallas en espacios cerrados y oscuros.