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Transforma tu salud: El poder de las mandarinas contra el colesterol y la diabetes
Además, la cáscara de la mandarina también posee propiedades beneficiosas. Los flavonoides presentes en ella ayudan a controlar los niveles de colesterol y a prevenir enfermedades cardiovasculares. Consumir agua de cáscara de mandarina, que se puede preparar hirviendo la cáscara en agua caliente, es una opción excelente para obtener estas propiedades. Estudios han demostrado que esta práctica puede contribuir a la disminución del colesterol, ofreciendo una solución natural al problema.
Asimismo, la pectina, un tipo de fibra soluble que se encuentra en las mandarinas, ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (el colesterol malo) en la sangre. Este tipo de fibra es fundamental para mantener un sistema digestivo saludable y para combatir el sobrepeso y la obesidad. Incorporar mandarinas en nuestras comidas o consumirlas como un snack puede ser una forma deliciosa de mejorar nuestra salud general.
La investigación también ha mostrado que el consumo de mandarinas puede ayudar a prevenir la aterosclerosis. La nobiletina presente en este cítrico mejora la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, lo que es esencial para la prevención de esta enfermedad. La aterosclerosis es una condición que puede provocar graves problemas de salud, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, por lo que la incorporación de mandarinas puede ser una medida preventiva efectiva.
Además del tratamiento y prevención de dolencias como la diabetes y el colesterol alto, las mandarinas ofrecen otros beneficios. Por ejemplo, pueden ayudar a combatir la anemia y a mejorar nuestro sistema inmunológico al ser ricas en vitamina C. También son efectivas en la lucha contra constipados y gripes, gracias a sus propiedades antioxidantes y a su capacidad para fortalecer las defensas del organismo.