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Revelan la Vitamina Oculta que Combate Calambres y Hinchazón
Es recomendable consumir alimentos ricos en vitamina K, como espinacas, col rizada y brócoli al menos tres veces por semana. También se puede encontrar en quesos maduros y natto, un alimento fermentado de soja que es particularmente rico en esta vitamina. Mantener niveles saludables de vitamina K puede ayudar a reducir la presión venosa y mejorar la circulación general.
El Complejo de Vitaminas B y su Papel Esencial

Las vitaminas del complejo B, especialmente B3, B6 y B12, son cruciales para mantener la salud vascular. Estas vitaminas son responsables de eliminar la homocisteína, un aminoácido que cuando se acumula puede dañar las paredes internas de venas y arterias, llevando a una serie de problemas circulatorios que incluyen inflamación, mala circulación y várices.
Incorporar vitaminas B en la dieta es sencillo; se pueden encontrar en alimentos como huevos, pollo, hígado y legumbres como lentejas y garbanzos. Para quienes siguen una dieta vegetariana o vegana, considerar la suplementación con un complejo B completo puede ser una buena alternativa para prevenir deficiencias y promover una circulación saludable.
La Vitamina E: Antioxidante y Lubricante

La vitamina E es un potente antioxidante que no solo protege las células del daño, sino que también juega un papel importante en la salud circulatoria. Esta vitamina ayuda a evitar que las plaquetas se agruparan en exceso, lo que puede dar lugar a coágulos que obstaculizan el flujo sanguíneo. Además, mejora la flexibilidad de los glóbulos rojos, facilitando su paso por los capilares estrechos.
Incluir alimentos ricos en vitamina E en tu dieta puede ser sencillo. Un puñado de almendras, semillas de girasol o avellanas al día puede proporcionar una buena cantidad de este nutriente. También puedes incorporar aceite de oliva extra virgen en tus ensaladas y comidas, lo que no solo añade sabor, sino que también es una excelente fuente de vitamina E.