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Descubre las señales ocultas de la prediabetes que no puedes ignorar

Señales y síntomas de la prediabetes


Aunque la prediabetes a menudo no presenta síntomas, hay varios signos que pueden indicar que una persona tiene un mayor riesgo. Aquí algunos de los más comunes:

  • Aumento de peso inexplicado: El aumento de peso, especialmente si se localiza en la zona abdominal, puede ser un signo de resistencia a la insulina.
  • Fatiga extrema: Sentirse constantemente cansado, incluso después de haber dormido lo suficiente, puede ser un indicador de que el cuerpo no está utilizando la insulina de manera eficiente.
  • Pérdida de masa muscular: Algunas personas pueden empezar a notar que han perdido fuerza muscular o que les cuesta más trabajo realizar actividades cotidianas.
  • Oscurecimiento de la piel: La acantosis nigricans, que se caracteriza por manchas oscuras en áreas como el cuello, las axilas o los codos, es una señal de resistencia a la insulina.
  • Problemas de visión: Cambios en la visión, como ver borroso o la dificultad para enfocar, pueden ser consecuencia de niveles elevados de azúcar en sangre.

El reconocimiento de estos síntomas puede ser un primer paso importante hacia el diagnóstico y tratamiento de la prediabetes. Si experimentas alguno de estos signos, es fundamental que acudas a un médico para realizar un chequeo exhaustivo.

Factores de riesgo


Además de estar atento a los síntomas, es crucial entender los factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar prediabetes. Algunos de estos factores incluyen:

  • Genética: Tener antecedentes familiares de diabetes tipo 2 puede aumentar el riesgo de prediabetes.
  • Estilo de vida sedentario: La falta de actividad física y un estilo de vida poco saludable pueden contribuir al aumento de peso y a la resistencia a la insulina.
  • Sobrepeso u obesidad: Tener un índice de masa corporal (IMC) superior a 25 se asocia comúnmente con la prediabetes.
  • Problemas de salud previos: Hipertensión, colesterol alto y trastornos hormonales como el síndrome de ovario poliquístico pueden ser factores de riesgo.

Reconocer estos factores de riesgo es vital, ya que pueden influir en cómo gestionamos nuestra salud y nuestro bienestar a largo plazo. Adoptar hábitos de vida saludables puede hacer una gran diferencia en la prevención de esta condición.

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