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¡Descubre la Mejor Crema Pastelera para Rellenar tus Postres Favoritos!
Una vez tenemos esta mezcla preparada, añadimos el resto de la leche en un cazo y lo ponemos a calentar a fuego medio. A esta leche caliente le añadimos el aroma de vainilla y mezclamos bien con las varillas para distribuir el aroma de manera uniforme.
Cuando la leche comience a hervir, la apartamos del fuego rápidamente. Posteriormente, añadimos poco a poco la leche caliente sobre la mezcla anterior, sin dejar de remover, para evitar que las yemas se coagulen con el calor. Es esencial no dejar de mezclar en ningún momento este paso, para obtener una crema suave y deliciosa.
Una vez toda la leche se ha integrado con la mezcla inicial, echamos esta mezcla dentro del cazo y lo ponemos nuevamente a fuego medio. No dejamos de remover en ningún momento, ya que es muy fácil que la mezcla se pegue al cazo. Queremos obtener una crema suave y sin grumos, por lo que la atención es crucial en este paso.
Mientras removemos la mezcla, veremos cómo esta comienza a espesarse. Cuando alcance la textura deseada, apagamos el fuego y añadimos la mantequilla cortada en trocitos. El propio calor de la crema hará que la mantequilla se derrita, así que continuamos mezclando hasta obtener una crema suave y cremosa.
Nos tiene que quedar una crema perfecta, sin grumos y con una textura suave y cremosa. Vertemos la mezcla en un recipiente y la alisamos con la ayuda de una espátula. Para evitar que se forme una costra en la superficie, ponemos un trozo de papel film directamente pegado sobre la crema, sin dejar aire entre el film y la superficie.