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Descubre la leche de semillas que transforma tu salud y bienestar

Cómo preparar leche de semillas


Preparar leche de semillas es un proceso sencillo y rápido. A continuación, se detalla un método básico que puedes seguir para disfrutar de esta nutritiva bebida en casa.

Primero, elige tus semillas. Las más comunes para hacer leche son las almendras, las nueces, las semillas de calabaza, las de sésamo y las de chía. Cada tipo de semilla aporta un sabor diferente y una combinación única de nutrientes. Puedes experimentar con diferentes semillas o incluso combinarlas para conseguir el sabor y los beneficios deseados.

Una vez elegidas las semillas, el primer paso es remojarlas. Esto ayuda a activar sus enzimas, mejora la digestibilidad y aumenta la absorción de nutrientes. Por lo general, se recomienda dejar las semillas en agua durante al menos 4 horas, aunque algunas semillas, como las almendras, pueden beneficiarse de un remojo durante toda la noche.

Luego de remojar las semillas, escúrrelas y enjuágalas bien para quitar cualquier residuo que pueda haberse acumulado. Este paso es crucial, ya que las semillas pueden contener antinutrientes que afecten la absorción de otras sustancias beneficiosas.

Después de enjuagar las semillas, colócalas en una licuadora junto con agua fresca. La proporción común es de una parte de semillas por tres o cuatro partes de agua, pero puedes ajustar esta medida dependiendo de qué tan espesa te guste la leche. Licúa a alta velocidad durante 1-2 minutos, hasta que la mezcla quede homogénea.

El siguiente paso es colar la mezcla para separar el líquido de la pulpa. Puedes usar un paño de cocina limpio, una bolsa para leches vegetales o un colador fino. Asegúrate de exprimir bien para obtener la mayor cantidad de líquido posible. La pulpa residual que queda puede ser utilizada en otras recetas, como galletas o batidos.

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