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Descubre el Secreto Esencial para tu Bienestar Después de los 50
El magnesio presente en la sal de Epsom tiene propiedades calmantes que ayudan a relajar el sistema nervioso y los músculos. Esto facilita la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el sueño. Muchas personas que han implementado esta práctica afirman que, después de unos días, logran dormir sin interrupciones a lo largo de la noche. Así, mejorar tu rutina nocturna puede ser tan simple como preparar un relajante baño con sal de Epsom.
Fortaleciendo los huesos y aliviando el dolor

Una preocupación común entre las personas mayores es la salud ósea. Después de los 50 años, los huesos tienden a perder densidad y fuerza, lo que puede llevar a condiciones como la osteoporosis. A menudo, se presta mucha atención al calcio, pero es fundamental recordar que el magnesio también juega un papel crucial en la absorción del calcio. Sin suficiente magnesio, el cuerpo no puede procesar adecuadamente el calcio, lo que puede resultar en huesos débiles.
Agregar la sal de Epsom a tu rutina a través de baños regulares no solo proporciona el magnesio necesario, sino que también puede ayudar a aliviar el dolor muscular y articular. Muchos usuarios reportan alivio notable en áreas afectadas como la espalda, las piernas y las rodillas. Simplemente sumergir las partes afectadas en agua con sal de Epsom durante 20 minutos puede ser suficiente para observar un cambio significativo en la reducción del dolor y la inflamación.
Además, si experimentas hinchazón en manos, pies o piernas, la sal de Epsom puede actuar como un diurético natural, extrayendo el exceso de líquido del cuerpo. Esto brinda un alivio inmediato y puede ser especialmente beneficioso al final del día, cuando tiendes a sentir más hinchazón.