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Descubre Cómo Identificar y Prevenir la Enfermedad Hepática
Además de estos síntomas, las molestias digestivas como náuseas y vómitos pueden estar presentes. En etapas avanzadas, también pueden observarse síntomas relacionados con el fallo hepático, como alteraciones mentales y confusión debido a la acumulación de toxinas en el cerebro, conocido como encefalopatía hepática.
Causas de la enfermedad hepática

Las causas de las enfermedades hepáticas son diversas e incluyen factores genéticos, infecciones virales, el abuso de alcohol y el uso prolongado de ciertos medicamentos. Las infecciones por virus como la hepatitis A, B y C son algunas de las infecciones virales más comunes que afectan el hígado. De estos, la hepatitis C es particularmente preocupante, ya que puede conducir a una enfermedad hepática crónica y, en última instancia, a la cirrosis o al cáncer de hígado.
El abuso crónico de alcohol es otra causa significativa de daño hepático, conocido como enfermedad hepática alcohólica. El hígado metaboliza el alcohol y, en el proceso, este puede convertirse en un tóxico que daña las células hepáticas con el tiempo. Esto puede evolucionar desde una acumulación de grasa en el hígado (hígado graso alcohólico) hasta una inflamación (hepatitis alcohólica) y potencialmente a la cirrosis.
Otra causa creciente de problemas hepáticos es la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés), que está relacionada con la obesidad y el síndrome metabólico. Consiste en la acumulación de grasa en las células del hígado de personas que consumen poco o nada de alcohol. Con el tiempo, NAFLD puede progresar a una forma más grave llamada esteatohepatitis no alcohólica (NASH), que implica inflamación y daño hepático.