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Aterradora verdad: peligros ocultos al estar solo en la playa
En el número 13, nos topamos con una cobra en una playa. Aunque es poco común encontrar serpientes en la playa, los visitantes de una playa de Sudáfrica presenciaron el extraño encuentro con una cobra del Cabo en las aguas poco profundas. La serpiente se arrastraba por la arena al parecer debido a que su piel estaba irritada y necesitaba el agua para calmarla. Aunque las serpientes como esta suelen ser inofensivas a menos que se las moleste, ver una en la playa puede ser una experiencia aterradora. Afortunadamente, los expertos en reptiles llegaron al lugar y capturaron a la serpiente para devolverla a un entorno más seguro. Este incidente es un recordatorio de que la naturaleza a veces puede sorprendernos incluso en los lugares más inesperados.
En el número 12, nos encontramos con una historia conmovedora de una tortuga gigante varada en la playa. Cuando un grupo de personas descubrió a una tortuga laúd en peligro de extinción varada en una playa de Indonesia, decidieron hacer todo lo posible por salvarla. Se unieron para ayudar a empujar a la tortuga hacia el agua, asegurándose de que estuviera en condiciones para sobrevivir. Aunque la tortuga probablemente habría sido capaz de llegar al agua por sí misma, es reconfortante saber que hay personas dispuestas a ayudar a estas criaturas en peligro de extinción. Este encuentro es un recordatorio de la importancia de proteger y conservar la vida marina.
En el número 11, presenciamos cómo los caracoles de mar se deleitan con las medusas. Es común asociar a los caracoles de mar con ser herbívoros, ya que suelen alimentarse de algas. Sin embargo, algunos caracoles también se deleitan con otros animales, incluidas las medusas. En Sudáfrica, se ha observado cómo los caracoles de mar se alimentan de medusas que han quedado varadas en la playa. Aunque puede ser repulsivo ver a los animales devorando a otros animales, esto es un recordatorio de la diversidad de hábitos alimenticios que existe en el océano. Los caracoles de mar han demostrado ser adaptables y dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad de alimentarse.