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Aterradora verdad: peligros ocultos al estar solo en la playa
En el número 18, tenemos un caso curioso de un pulpo varado que agradece a un hombre por salvarlo. Cuando un hombre vio a un pulpo angustiado y atrapado en una playa, decidió ayudarlo. Metió al pulpo en un recipiente de plástico y lo llevó al agua, donde podría orientarse y tener más posibilidades de sobrevivir. Lo sorprendente fue lo que sucedió después. En lugar de nadar rápidamente hacia el fondo del océano, el pulpo decidió quedarse con el hombre por un tiempo. Extendió uno de sus tentáculos y lo colocó en los zapatos del hombre antes de marcharse. Aunque podría ser solo una coincidencia, muchos creen que el pulpo estaba expresando agradecimiento por ser salvado. Esto demuestra lo inteligentes y emocionales que pueden ser estas criaturas marinas.
En el número 17, descubrimos que las almejas también pueden moverse por sí mismas en la playa. Aunque normalmente asociamos a las almejas con estar enterradas en la arena, algunas veces podemos verlas moviéndose por la playa. Tienen un pie que se asemeja a una fina lengua y lo utilizan para desplazarse. Aunque este apéndice no les permite moverse de forma atlética, les ayuda a excavar en la arena. Generalmente, las almejas dependen de las corrientes de agua para desplazarse, pero cuando aterrizan en una playa, sacan su pie para clavarse en la arena y protegerse de los depredadores. Las almejas tienen músculos especiales en su cuerpo que les permiten abrir y cerrar su concha, y el pie es controlado por otros músculos. Es realmente fascinante ver cómo estas criaturas pueden adaptarse y sobrevivir en distintos entornos.