Foto: RRSS
La comunidad deportiva cubana está de luto por la muerte de Omar Lucero Aldaya, uno de los árbitros más renombrados en la historia de las Series Nacionales, símbolo de profesionalismo y carisma durante más de tres décadas en los terrenos de juego.
Lucero falleció el viernes 9 de enero en Santiago de Cuba, a los 77 años, tras una prolongada y complicada batalla contra diversas afecciones de salud que habían afectado seriamente su estado físico y mental en los últimos meses, según informaron familiares y colegas cercanos.
Durante muchos años, fue considerado un ícono del arbitraje beisbolero en Cuba, ganándose el respeto unánime de peloteros, managers, aficionados, periodistas y compañeros de profesión, no solo por su indiscutible nivel técnico, sino también por su personalidad amable y su habilidad para ejercer autoridad sin necesidad de conflictos.
“Era un amigo, de los buenos que tuve en el arbitraje; me entristece profundamente lo que ha sucedido. Aunque estaba preparado tras conocer su estado, me siento mal”, declaró visiblemente conmovido Juan Rodríguez Tabares, uno de sus colegas más cercanos, en palabras citadas por el periodista Yasel Porto.
Existen consensos sobre su labor, considerándolo el mejor árbitro del país detrás del home plate, un puesto de gran complejidad que dominaba con un estilo personal, famoso por su forma de “cantar” los lanzamientos con la mano izquierda.
A lo largo de su trayectoria, participó en numerosos eventos internacionales de alto nivel, incluidos los Juegos Olímpicos, donde en varios de esos torneos fue nombrado árbitro destacado, confirmando que su prestigio superó el ámbito nacional y se consolidó en escenarios globales.
En entrevistas realizadas en vida, Lucero comentaba su enfoque en partidos de alta tensión, señalando que “en el terreno solo se escucha un zumbido que te aísla de los gritos de las gradas”, añadiendo que la concentración y el trato respetuoso hacia los jugadores eran esenciales para “adueñarse del partido” en pocas entradas.
Tras su retiro por razones de salud, continuó vinculado al béisbol como comisario y chequeador en el estadio Guillermón Moncada, donde fue visto en funciones hasta fechas relativamente recientes.



