Foto: 14ymedio
En Cuba, pocas cosas logran sorprender últimamente, y cada vez es más habitual observar vehículos de ETECSA desempeñando funciones que van más allá de su labor habitual. En las últimas semanas, han circulado en redes sociales numerosos informes y videos que demuestran cómo los autos de la empresa estatal se han convertido en ambulancias improvisadas e incluso en vehículos para el transporte de féretros.
Dos videos compartidos en Facebook ilustran esta situación. En uno de ellos, varias personas acompañan a un paciente dentro de un centro médico, mientras un trabajador de la salud lo lleva en camilla hacia la parte trasera de una furgoneta con el logotipo de la empresa.
En otro caso, que tuvo lugar recientemente en el municipio de Cumanayagua, en Cienfuegos, la única empresa de telecomunicaciones en la isla se vio involucrada involuntariamente en una escena más dramática, cuando no quedó otra opción que usar una de sus camionetas para transportar un féretro debido a la falta de vehículos fúnebres disponibles.
Este tipo de situaciones no son aisladas. En La Habana, por ejemplo, se han documentado casos en los cuales los fallecidos permanecen en hospitales o morgues durante más de doce horas mientras las familias desesperan en la búsqueda de una forma de trasladarlos a sus hogares o cementerios.
El portal 14ymedio informó a mediados de este mes que varias camionetas de ETECSA se habían visto en la capilla del Cementerio de Colón de La Habana, esperando a que concluyeran los servicios fúnebres para llevar a los fallecidos a su destino final.
El medio señaló que estas imágenes poco comunes son consecuencia de las distintas epidemias que flagelan el país, lo que ha provocado un aumento en las muertes de la población. Y si no se utilizan vehículos de ETECSA, se recurre a medios aún más improvisados.
En varias provincias, se han llevado a cabo entierros en carretas, camillas o incluso a caballo, mientras los familiares deben esperar durante horas bajo el sol o la lluvia para poder dar sepultura a sus seres queridos.
Existen informes de que en Matanzas y Holguín, se han utilizado camiones particulares o incluso yuntas de bueyes para estos traslados. En ocasiones, los cuerpos permanecen en simples cajas de madera o envueltos en sábanas debido a la escasez o inexistencia de recursos funerarios.
Finalmente, estas imágenes y relatos muestran un contraste doloroso con la vida de quienes ocupan cargos de poder, para los cuales nunca faltan transporte, alimentos ni comodidad. La indignación ciudadana crece, ya que la muerte debería ser un momento de igualdad y no de desigualdad frente a los recursos.



