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La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses generó reacciones instantáneas más allá de las fronteras de Venezuela. En diversas ciudades de América y Europa, miles de venezolanos emigrantes salieron a las calles para festejar lo que consideran un hito histórico y un posible punto de inflexión para su nación.
En Miami, uno de los principales núcleos de la diáspora venezolana, grupos de migrantes se agruparon de forma espontánea con banderas, música y consignas a favor de la libertad.
Las entrevistas y publicaciones en redes sociales describen el momento como una combinación de emoción y esperanza tras años de exilio, persecución política y crisis económica.
Escenas similares fueron vistas en Madrid, donde venezolanos se congregaron en la Puerta del Sol para entonar el himno nacional y corear mensajes en contra del chavismo. Para muchos de los presentes, la noticia simboliza la posibilidad real de una transición política que facilite el regreso al país que abandonaron por temor.
En Santiago de Chile, Lima, Quito y Montevideo, las comunidades venezolanas también celebraron con manifestaciones.
En varios de los casos, los asistentes manifestaron que la detención de Maduro representa una justicia tan esperada y un reconocimiento internacional al sufrimiento padecido por millones de venezolanos tanto dentro como fuera del país.
En Estados Unidos, además de en Florida, se reportaron concentraciones en Nueva York, donde un grupo de venezolanos se reunió cerca de instalaciones federales tras conocer la llegada de Maduro bajo custodia. Allí, algunos manifestantes gritaron consignas contra el exmandatario y expresaron su apoyo a una transición democrática, solicitando que esta sea supervisada por organismos internacionales.
Sin embargo, la respuesta de los emigrantes venezolanos no ha sido homogénea. Junto a la euforia, también existe incertidumbre sobre el futuro inmediato de Venezuela, el papel de Estados Unidos y el riesgo de que el poder vuelva a concentrarse en figuras asociadas al gobierno de Maduro.



