Foto: Cuba Noticias 360
Texto: Fede Gayardo
La detención de Nicolás Maduro ha generado preocupación respecto a la seguridad de los médicos cubanos en Venezuela. En medio de la tensión política y los informes de ataques en diversas regiones, el futuro de miles de colaboradores de la Isla se debate nuevamente: ¿están realmente a salvo o corren el riesgo de un entorno cada vez más hostil?
En los estados de Miranda, La Guaira, Distrito Capital y Aragua, varios profesionales de la salud se encuentran en áreas donde se registraron incidentes armados durante la madrugada del sábado. Algunos médicos han manifestado su temor y aseguran no poseer información precisa sobre posibles evacuaciones ni sobre los protocolos que se activarían en caso de que la crisis se agrave.
En contraste con estas declaraciones de los galenos, la Brigada Médica Cubana en Venezuela emitió un mensaje oficial para brindar tranquilidad. Su líder, Yuleyvis Martínez Carmona, afirmó que los colaboradores se encuentran fuera de peligro y que el sistema de atención bajo su gestión mantiene “plena operatividad”. En declaraciones a la televisión cubana, aseguró que el personal médico sigue “cumpliendo sus funciones asistenciales” y goza de buena salud.
Según explicó, los Centros Diagnósticos Integrales, las Salas de Rehabilitación Integral y los consultorios médicos populares no sufrieron daños estructurales, lo que permitió mantener los servicios sanitarios. Martínez Carmona detalló que los impactos se concentraron en áreas puntuales de los mencionados estados, mientras que en el resto del país la situación sigue estable.
El directivo enfatizó que la aplicación rigurosa de los protocolos de seguridad fue clave para proteger al personal, y añadió que la mayoría de los colaboradores ha conseguido comunicarse con sus familiares en Cuba para confirmar que se encuentran a salvo. Estas afirmaciones contrastan con versiones que circulan en la Isla sobre un posible cierre de las misiones médicas en Venezuela, mencionadas por la actual Administración estadounidense.
Más allá del riesgo físico, los médicos cubanos enfrentan un entorno de presión política y social. Su cercanía al Gobierno venezolano los convierte, para algunos sectores, en emblemas del chavismo, lo que aumenta su vulnerabilidad. La participación de colaboradores en actividades de proselitismo o recopilación de información, denunciada anteriormente, también ha incrementado la percepción de riesgo.
Con alrededor de 14,000 profesionales desplegados en misiones de salud, educación y deporte a lo largo de los 24 estados del país sudamericano, una posible retirada implicaría un desafío logístico considerable y un perjuicio sustancial al sistema de atención venezolano. Muchos, según testimonios obtenidos por fuentes como el medio no estatal Diario de Cuba, desean regresar a Cuba ante el temor de que su vida pueda estar en peligro.
El mismo día de los ataques, el ministro cubano de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, indicó en un breve mensaje publicado en X que su ministerio mantenía comunicación “constante” con la dirección de la misión médica en Venezuela. El funcionario condenó la operación militar estadounidense y aseguró que los colaboradores de la Isla estaban “protegidos”.
Cuba y Venezuela han sostenido desde el año 2000 un convenio integral de cooperación, firmado por Fidel Castro y Hugo Chávez, que facilitó la llegada de miles de profesionales cubanos al país sudamericano. Como parte de este acuerdo, Caracas llegó a enviar a La Habana hasta 100,000 barriles diarios de petróleo, aunque esta cifra ha disminuido de manera constante. En 2025, el promedio fue de 27,000 barriles diarios, según datos de la agencia Reuters.
Mientras la Brigada Médica Cubana reafirma su compromiso de seguir apoyando al sistema de salud venezolano, la incertidumbre persiste. Entre los mensajes oficiales de tranquilidad y el miedo silencioso de quienes están en el terreno, la pregunta continúa abierta: ¿operatividad garantizada o riesgo latente? La respuesta, por el momento, depende tanto de la evolución del conflicto como de decisiones políticas tomadas lejos de donde estos médicos siguen trabajando.


