Foto: Archivo CN360
Las autoridades cubanas comenzaron el 2026 con un mensaje de aparente optimismo energético. Desde el Ministerio de Energía y Minas, el gobierno afirmó que, al iniciar el 1ro de enero, el país contaba con servicio eléctrico de manera generalizada, presentando este hecho como una señal de estabilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), ya que no se reportaron apagones en Cuba.
La declaración fue emitida por la periodista Esther Lilian González, quien, en un reportaje transmitido desde la sede ministerial, destacó que el 31 de diciembre había sido “un día favorable” para la Unión Eléctrica de Cuba (UNE). Según explicó, el sistema logró cerrar las cargas alrededor de las 8:30 de la noche, lo que habría permitido que, a la medianoche, el país comenzara el nuevo año sin apagones.
Alivio momentáneo y un retorno rápido a los apagones
La imagen de normalidad, no obstante, duró poco. Apenas pasadas las primeras horas del 1ro de enero, comenzaron nuevamente las interrupciones del servicio eléctrico en diversas áreas del país, devolviendo a millones de cubanos a una realidad caracterizada por apagones prolongados y cortes programados.
Los mismos informes técnicos oficiales demuestran que la situación del SEN se encuentra lejos de ser estable y sigue en un estado crítico.
Según el parte técnico de la Unión Eléctrica, a las 6:00 de la mañana del jueves, la disponibilidad de generación estaba alrededor de los 1,500 megawatts y, en teoría, no se registraban afectaciones. Sin embargo, el informe confirma que varias unidades termoeléctricas clave siguen fuera de servicio.
Entre estas se encuentran la unidad 5 de la CTE Mariel, la 2 de la CTE Felton y la 3 de la CTE Céspedes. Otras plantas, como la unidad 2 de la CTE Santa Cruz y la 4 de la termoeléctrica de Cienfuegos, están en mantenimiento programado. En total, las limitaciones técnicas en la generación térmica mantienen fuera del sistema cerca de 687 MW.
Además de los problemas tecnológicos, se suma la crónica escasez de combustible. Según datos oficiales, 66 centrales de generación distribuida no están operando, lo que representa una pérdida adicional de unos 700 MW. A esto se añaden afectaciones en las patanas de Melones y Regla, así como limitaciones por falta de lubricantes, creando un déficit total cercano a los 917 MW por razones relacionadas con el suministro de combustible.
Las proyecciones para el pico nocturno del propio 1ro de enero reflejan un escenario especialmente complicado. Incluso con la posible incorporación de la unidad 3 de la CTE Céspedes, que sumaría aproximadamente 120 MW, la disponibilidad estimada estaría muy por debajo de la demanda máxima prevista. El resultado: una afectación que podría superar los 1300 MW durante la noche.



