Foto: Archivo CN360
La inversión de Estados Unidos en Venezuela podría alcanzar los 100 mil millones de dólares en los próximos años, como parte del plan de reconstrucción del sector petrolero y gasífero del país, de acuerdo con declaraciones recientes del presidente estadounidense Donald J. Trump.
Este anuncio representa un cambio significativo en la relación bilateral tras la detención de Nicolás Maduro y el inicio de una nueva fase de cooperación bajo la supervisión de Washington.
Trump afirmó en la red social Truth Social que grandes compañías energéticas estadounidenses e internacionales están dispuestas a invertir al menos esa cifra para modernizar la infraestructura petrolera venezolana, que ha sufrido un severo deterioro tras años de colapso en la producción, sanciones y mala gestión. El presidente subrayó que el objetivo es restaurar la capacidad energética del país y transformarla en un motor de estabilidad económica.
El mandatario estadounidense celebró la liberación de un número considerable de presos políticos en Venezuela, calificando este gesto como un paso “inteligente y necesario” para avanzar en la reconstrucción nacional. Según Trump, este proceso político está vinculado a la reactivación del sector energético, que se considera crucial para evitar un colapso interno.
En el nuevo esquema, Washington asumirá un papel central en la administración y supervisión del petróleo venezolano. De acuerdo con Trump, los ingresos generados por la venta de crudo estarán controlados mediante mecanismos internacionales para garantizar que los fondos se utilicen en beneficio de la población y no se desvíen hacia esquemas de corrupción.
El secretario de Energía de Estados Unidos explicó que los recursos derivados de las exportaciones petroleras se canalizarán a cuentas supervisadas por autoridades estadounidenses, mientras que el secretario de Estado Marco Rubio detalló que el plan se compone de tres fases: estabilización inmediata, recuperación productiva y transición institucional de la industria.
Por su parte, la venezolana PDVSA confirmó que mantiene conversaciones con el gobierno estadounidense para la venta de volúmenes de crudo bajo esquemas similares a los utilizados anteriormente con empresas internacionales como Chevron. La estatal afirma que las negociaciones se basan en criterios de legalidad, transparencia y beneficio mutuo.
Este entendimiento energético se produce en un contexto político excepcional, con un gobierno interino en Caracas y las instituciones funcionando bajo observación internacional. Analistas consideran que el control del petróleo redefine el equilibrio de poder en Venezuela y abre una etapa sin precedentes en las relaciones con Estados Unidos.
Es importante aclarar que la magnitud anunciada de la inversión no significa que los fondos estén ya comprometidos, pero sí refleja la envergadura del esfuerzo necesario para revitalizar una industria que alguna vez fue el principal pilar económico del país. Si se materializa, la inversión de Estados Unidos en Venezuela sería una de las mayores operaciones de reconstrucción energética de las últimas décadas.



