El vóley de playa cubano se enfrenta a una crisis debido a la posible ausencia de sus dos principales figuras, Alayo y Díaz.

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Foto: RL Hevia

El futuro del vóley de playa cubano podría volverse especialmente incierto en 2026, ante los rumores persistentes sobre la posible desvinculación de la dupla estrella compuesta por Jorge Luis Alayo y Noslen Díaz de la Federación nacional. Esta decisión estaría relacionada con importantes deudas económicas pendientes.

La información fue publicada recientemente por la página especializada CubanSpike, que ha sido considerada una de las fuentes más confiables en lo que respecta al deporte de la malla alta en la isla, tanto en la modalidad de sala como en la de playa.

De acuerdo con el reporte, ambos jugadores estarían gestionando su baja del organismo deportivo con el objetivo de competir de manera independiente en los circuitos internacionales, lo que les permitiría manejar directamente los premios económicos obtenidos en torneos de alto nivel, sin necesidad de intermediación institucional.

De materializarse esta situación, el impacto sería considerable, dado que Díaz y Alayo no solo representan el presente, sino también la principal proyección futura del vóley de playa masculino cubano. Ya se encuentran en la élite, codeándose con las mejores parejas del ranking mundial, y mantenían una trayectoria que los posicionaba como aspirantes al podio en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

Se dice que el origen de esta decisión está relacionado con la constante morosidad de la jefatura de la disciplina en Cuba. La deuda acumulada con ambos atletas supera los 107 mil dólares, correspondientes a premios obtenidos en competencias internacionales desde 2024 que nunca fueron pagados, a pesar de las múltiples promesas oficiales.

La situación llegó a un punto crítico durante el Campeonato Mundial celebrado en Adelaida el pasado noviembre, donde la dupla cubana finalizó en novena posición y obtuvo un premio de 11 mil dólares, suma que tampoco llegó a sus manos, sumándose a la lista de impagos.

Este nuevo incumplimiento fue visto como la gota que colmó la paciencia de ambos atletas, quienes comenzaron a considerar seriamente la ruptura con el sistema deportivo, representado por el INDER.

Algunas fuentes apuntan que estos retrasos no siempre se deben exclusivamente a negligencias internas, sino también a las dificultades para realizar transferencias bancarias hacia Cuba, agravadas por las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos, un obstáculo recurrente para el deporte de alto rendimiento.

No obstante, se trata de un problema estructural sin soluciones a corto plazo, por lo que la decisión de Díaz y Alayo de explorar alternativas que aseguren su estabilidad económica y la continuidad de su carrera internacional resulta comprensible y difícil de cuestionar.

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