Foto: Shutterstock
Texto: Fede Gayardo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró públicamente que fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un ataque directo en territorio venezolano, lo que representa un cambio significativo en la escalada de tensiones en el Caribe.
La afirmación se realizó durante un encuentro con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en su residencia de Mar-a-Lago, Florida. En esta ocasión, el expresidente describió una operación militar contra una área que, según él, se utiliza para el tráfico de drogas. “Hubo una gran explosión en el muelle donde cargan los barcos con drogas. Atacamos todos los barcos y ahora atacamos la zona”, declaró Trump ante los medios.
En este contexto, el mandatario agregó un elemento inesperado al revelar que había retomado conversaciones con Nicolás Maduro, a pesar de que una llamada anterior, realizada semanas atrás con la presencia del secretario de Estado Marco Rubio, no había producido resultados concretos. Este comentario sorprendió a los periodistas y reavivó las especulaciones sobre posibles contactos entre Washington y Caracas.
La supuesta incursión militar ya había generado atención en los medios días antes, aunque sin confirmaciones oficiales. Esta atención surgió el pasado viernes, cuando Trump insinuó en una entrevista informal en el podcast The Cats&Cosby Show que Estados Unidos había desmantelado una infraestructura clave del narcotráfico en Venezuela.
“Tienen una gran planta o instalación desde donde envían, ya saben, donde llegan los barcos. Hace dos noches la desmantelamos. Así que les dimos un golpe muy duro”, afirmó en ese momento, sin proporcionar más detalles.
Desde entonces, continuó su discurso sobre la lucha contra el narcotráfico, apuntando directamente al conocido Cártel de los Soles, que su administración asocia con el poder político venezolano.
Según Trump, las operaciones marítimas habrían disminuido el tráfico de drogas en el mar en “un 97,2%”, una cifra que presentó como uno de los logros principales de la primera fase de su estrategia.
En las últimas semanas, Trump había advertido en varias ocasiones que el extenso despliegue naval estadounidense en el Caribe podría ampliarse más allá de las operaciones marítimas. Este despliegue, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial y liderado por el portaaviones Gerald Ford, ya ha realizado alrededor de 30 acciones en el Caribe y el Pacífico contra supuestas narcolanchas, con un saldo de 105 muertos.
A pesar de la importancia de las declaraciones, el anuncio pasó prácticamente desapercibido durante dos días. De confirmarse, constituiría el inicio de la llamada fase 2 de la Ofensiva Lanza del Sur y del primer ataque estadounidense en el suelo continental venezolano en el actual contexto de crisis regional.
El domingo, varios medios estadounidenses intentaron verificar la información sin éxito. Ninguna entidad oficial, incluyendo el Pentágono, la Casa Blanca ni el Departamento de Estado, corroboró el ataque. Mientras tanto, en Venezuela no se observaron señales visibles de una operación militar y el gobierno de Maduro continuó con su agenda habitual durante el periodo navideño.
The New York Times fue el primer gran medio en abordar el tema, aunque reconoció la falta de confirmación oficial. La única pista provino de un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato y afirmó que la operación sí se había llevado a cabo, sin detallar el lugar exacto, el tipo de objetivo o el método empleado. La falta de datos concretos mantiene la incertidumbre sobre un episodio que, de ser cierto, tendría profundas implicaciones políticas y militares para la región.


