Cuba aprovecha el salvamento de la aerolínea Plus Ultra por parte del gobierno español.

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Foto: Sopa Images

Texto: Fede Gayardo

El rescate financiero a la aerolínea Plus Ultra llevado a cabo por el Gobierno español durante la pandemia no solamente evitó el colapso de la compañía, sino que también se ha convertido en un elemento esencial para la logística internacional del Estado cubano.

Así lo revela una investigación del diario El Confidencial, que detalla cómo la inyección de 53 millones de euros aprobada en 2021 tuvo efectos directos en la movilidad del poder político en La Habana y en la continuidad operativa de Cubana de Aviación.

Con una aerolínea estatal casi paralizada y sin la capacidad para realizar vuelos de largo alcance, el Gobierno cubano encontró en Plus Ultra un aliado funcional. La compañía española comenzó a llenar un vacío estratégico que facilitó los desplazamientos oficiales de alto nivel y mantuvo rutas internacionales que, de otro modo, habrían quedado inaccesibles para el Estado cubano.

Uno de los aspectos más destacados del informe es el uso recurrente por parte del presidente Miguel Díaz-Canel de un Airbus A330-200 de Plus Ultra, con matrícula EC-KOM. Esta aeronave de gran autonomía y capacidad para más de 300 pasajeros tiene un costo de alquiler que puede rondar los 30.000 euros por hora de vuelo, una cifra difícil de asumir para Cuba en su actual situación económica. Este avión ha sido utilizado por el mandatario en giras oficiales a al menos seis países, incluyendo visitas a Estados Unidos, Oriente Medio y Asia.

Según la documentación recopilada, Díaz-Canel utilizó esa aeronave en septiembre de 2023 para asistir a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, y volvió a emplearla en diciembre del mismo año en una gira por Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán.

Más recientemente, en agosto y septiembre de 2025, el mismo avión fue utilizado en un recorrido por Vietnam, China y Laos, en un momento marcado por la búsqueda de apoyo financiero internacional para la Isla.

El papel de Plus Ultra se entiende mejor al ver el estado actual de Cubana de Aviación. La aerolínea estatal únicamente cuenta hoy con dos aeronaves operativas: un Tupolev TU-204E, reincorporado en 2024 tras años inactivo, y un ATR-72 destinado a vuelos internos. Un tercer avión, un Ilyushin IL-96-300, sigue sin volar a pesar de haber sido reparado recientemente en Bielorrusia.

A este escenario se suma el declive de Conviasa, la aerolínea venezolana que durante años transportó a dirigentes cubanos y cuya flota ha disminuido significativamente debido a sanciones y falta de repuestos.

En este contexto de aislamiento aéreo, Plus Ultra no solo ha asumido el transporte de altos funcionarios del Gobierno cubano, sino que también se ha convertido en un soporte estructural para la conectividad del país. Desde 2017, mantiene acuerdos con Cubana de Aviación bajo la modalidad ACMI – alquiler con tripulación, mantenimiento y seguros – y opera vuelos entre La Habana y Barcelona con código compartido. A esto se añaden rutas hacia Buenos Aires y dos frecuencias semanales entre La Habana y Frankfurt, una conexión que estuvo ausente durante casi 20 años.

La creciente dependencia de Cuba hacia Plus Ultra también coincide con un complejo panorama judicial en España. El Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid investiga a la aerolínea por un presunto delito de blanqueo de capitales. Entre los imputados se encuentran su presidente, Julio Martínez Sola; el consejero delegado, Roberto Roselli; y el asesor Julio Martínez Martínez.

La causa, que permanece bajo secreto de sumario, examina si parte de los fondos públicos recibidos en 2021 fueron desviados hacia una supuesta red vinculada al contrabando de oro y a subvenciones del Gobierno venezolano.

La Policía Nacional de España registró la sede de la compañía en diciembre, y según informes de la prensa española, Plus Ultra estaría controlada por empresarios cercanos al entorno de Nicolás Maduro. Uno de los investigados también tiene vínculos con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien actúa como mediador del chavismo.

Mientras la justicia española continúa sus pesquisas, los aviones de Plus Ultra siguen volando hacia Cuba. En un país con su sistema aéreo al borde del colapso, sin acceso a financiación internacional y cada vez más dependiente de aliados políticos, el rescate aprobado en Madrid hace cuatro años se ha transformado, en la práctica, en un salvavidas para la conectividad del Gobierno cubano. Una consecuencia indirecta que, todavía, permanece llena de incógnitas.

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