Cese de la importación sin restricciones de alimentos, productos de higiene, medicamentos e insumos médicos en Cuba.

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Foto: RL Hevia

Texto: Fede Gayardo

Las facilidades para ingresar a Cuba con alimentos, productos de higiene, medicamentos e insumos médicos sin aranceles llegarán a su fin. Si no hay un cambio inesperado, a partir del 1 de febrero de 2026, quedará sin efecto el régimen excepcional que durante meses ha autorizado la importación de estos productos sin impuestos y sin límites de valor, siempre que no se consideren comerciales.

Esta medida significará un cambio directo en la experiencia de viaje de miles de pasajeros que llegan desde Estados Unidos y otros países con maletas destinadas a apoyar a sus familias en la Isla.

Con el cumplimiento del plazo, establecido en la normativa vigente y publicado en la Gaceta Oficial, la Aduana volverá a las reglas tradicionales: límites de peso y valor, cobro de impuestos aduaneros y eliminación de beneficios específicos que habían flexibilizado la entrada de estos productos esenciales. Uno de los cambios más significativos afectará el equipaje acompañado: lo que actualmente ingresa libre de gravámenes, desde febrero se contabilizará para el pago por exceso.

También se perderá la opción de separar alimentos, productos de higiene y medicinas en paquetes independientes para acogerse a la exención. Esta práctica común entre viajeros frecuentes dejaría de ser válida con el regreso del esquema antiguo.

El ajuste no se limitará a los aeropuertos. Los envíos desde el exterior, ya sea por vía aérea, marítima o postal, también se verán afectados. Se eliminará el límite ampliado de 500 dólares para importaciones no comerciales y la exención de los primeros 30 dólares o 3 kilogramos. Asimismo, el tope especial de 200 dólares o 20 kilogramos para alimentos, productos de higiene y medicinas enviadas desde el extranjero quedará sin efecto.

Desde su inicio, todas estas facilidades tuvieron un carácter temporal y excepcional. El calendario oficial establece su vencimiento para el 31 de enero, y hasta el momento no se ha confirmado públicamente la posibilidad de una prórroga. En ocasiones anteriores, extensiones similares se comunicaron en el último momento; en otras, el beneficio simplemente ha caducado.

Si no se renueva, el impacto será inmediato, con mayores costos, más trámites y menos flexibilidad para quienes dependen del equipaje y los envíos para satisfacer necesidades básicas. El tiempo avanza y la cuenta regresiva ya ha comenzado. En esta situación, viajar unos días antes o después puede significar la diferencia entre pasar sin problemas… o enfrentar altos costos.

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