Nueve días después de la finalización del juicio por cargos de espionaje contra Alejandro Gil Fernández, el gobierno cubano aún no ha emitido ninguna comunicación oficial. No ha confirmado el cierre del proceso ni ha proporcionado detalles sobre el veredicicto. En medio de este silencio, su hermana María Victoria Gil, residente en España, afirmó que la acusación principal contra el exministro es haber actuado como agente de la CIA y que la sentencia de cadena perpetua “ya está escrita”.
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista con el periodista Mario J. Pentón, de Martí Noticias. Según explicó, una fuente “muy fiable” le informó que el delito de espionaje que se le imputa a su hermano está directamente relacionado con la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).
“Me quedé en shock cuando recibí esa confirmación”, indicó. “No puedo concebir que Alejandro haya sido espía de ningún país, y mucho menos de la CIA. Pero la información es sólida, verificada, y no estoy divulgando nada falso”.
María Victoria contextualiza la acusación dentro de un patrón que, en su opinión, el Estado cubano repite cada vez que enfrenta fracasos internos: desviar la responsabilidad hacia Washington.
“Siempre buscan culpar a Estados Unidos para no asumir la caída de un sistema corrupto hasta los huesos, que ha destruido al país por completo”, afirmó.
De acuerdo con la información que ha podido obtener, el exministro negó desde el primer día cualquier vinculación con actividades de espionaje.
Además, destacó el trabajo de la defensa, liderada por un abogado conocido como Dr. Solar, quien, según ella, refutó punto por punto las acusaciones presentadas por la parte acusadora. A pesar de esto, asegura que el destino de su hermano ya está decidido.
“No lo van a liberar de la cadena perpetua. La sentencia está predeterminada”, indicó. “Lo afirmo con la certeza que me brinda mi profesión de jurista y por cómo se han desarrollado los acontecimientos”.
La hermana del exministro enfatizó también que el caso no se desarrolla en un sistema judicial independiente, sino bajo el control directo del aparato de Seguridad del Estado. Recordó que los expedientes por espionaje no son investigados por la Fiscalía General, sino por agencias de inteligencia, que manejan procesos “encriptados”, sin acceso público y donde es imposible discernir si un acusado enfrenta hechos comprobables o una construcción política.
Cuando se trata de expedientes tratados en secreto, es muy difícil determinar si se basan en hechos reales o si forman parte de una gran fabricación destinada a destruir a una persona, advirtió.
A su juicio, la acusación contra su hermano serviría para encubrir la corrupción extendida dentro de la élite gobernante. “En un país donde la cúpula es corrupta, ¿cómo puedes juzgar a un funcionario por corrupción, lavado de activos o tráfico de influencias? Tendrían que juzgarlos a todos”, concluyó.



