Fallece a los 73 años Enrique Álvarez, fundador de la Charanga Latina.

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Foto: RRSS

La música cubana y la cultura del baile latino han perdido a una de sus figuras más representativas. Enrique Álvarez, violinista, compositor, arreglista y fundador de la orquesta Charanga Latina, falleció en La Habana en la madrugada del 24 de noviembre de 2025, a los 73 años.

Nacido el 10 de septiembre de 1952 en la provincia de Camagüey, Cuba, Enrique Álvarez creció en un entorno familiar profundamente musical: era hijo del célebre músico Nené Álvarez y hermano de Adalberto Álvarez, conocido como “El Caballero del Son”.

Cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Arte, donde se graduó en viola bajo la guía de la profesora francesa Marivonne Drobahce; no obstante, fue con el violín que dejó su huella única. Su versatilidad lo llevó a ser primer violín en la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba y en la Orquesta Sinfónica de Camagüey, además de colaborar con agrupaciones populares de música bailable como las de Elio Revé y Guillermo Rubalcaba, entre otros.

En 1992 estableció la Charanga Latina, un proyecto en el que buscó una identidad propia dentro de la tradición de la charanga cubana, fusionando son, bolero, cha-cha-chá, merengue y cumbia con su virtuosismo y sensibilidad musical.

Bajo su dirección, la Charanga Latina alcanzó una gran aceptación, tanto en Cuba como a nivel internacional. La orquesta realizó giras por diversos países y se convirtió en un pilar fundamental en la difusión de la salsa cubana durante las décadas de los 90 y 2000. Su repertorio, lleno de ritmo, elegancia instrumental y sabor cubano, creó canciones que marcaron fiestas, pistas de baile y la memoria colectiva de numerosas generaciones de cubanos. Instituciones culturales de la isla destacaron su “alto sentido de cubanía” y lo reconocieron como “defensor y fiel exponente de la música cubana”.

La obra de Enrique Álvarez va más allá de lo estrictamente musical. En su figura convergen la tradición cubana que él honró, la modernidad que incorporó en sus arreglos y la universalidad que alcanzó al llevar su música más allá de las fronteras de la isla.

Un comunicado del Instituto Cubano de la Música señala que el maestro será velado en una ceremonia privada, según la decisión familiar, y extendió su más sentido pésame a familiares, amigos, colegas y seguidores. Aunque la música ha perdido su presencia física, su legado permanece: cada acorde de violín, cada arreglo de charanga que hizo vibrar a multitudes y cada alumno que lo vio como su mentor.

Enrique Álvarez deja un legado imborrable en la historia de la música cubana y un puente hacia la universalización del sabor caribeño.

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