Cría cuervos y te quedarán ciegos: ICE arresta a un familiar de la portavoz de la Casa Blanca.

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Foto: RRSS

La captura de Bruna Caroline Ferreira, una mujer brasileña con conexiones familiares a Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, ha provocado una ola de titulares y un notable descontento político. El ICE la arrestó el 12 de noviembre en Revere, Massachusetts, durante un operativo rutinario que lleva a cientos de inmigrantes indocumentados a centros de detención.

No obstante, este caso cuenta con un matiz irónico que no puede pasarse por alto: la detenida es la madre del sobrino de la funcionaria que, desde el podio de la sala de prensa, defiende agresivamente las mismas políticas que ahora impactan a alguien de su propio círculo familiar más cercano.

Ferreira se encuentra bajo custodia en un centro de procesamiento en Luisiana mientras avanza su proceso de deportación, según confirmaron las autoridades migratorias.

Sin embargo, la historia no se limita a esta coincidencia familiar. Su abogado argumenta que Ferreira llegó a Estados Unidos siendo menor de edad con una visa que expiró hace décadas, y que además estaba en proceso de regularizar su estatus e incluso había sido beneficiaria de DACA.

Adicionalmente, sostiene que las autoridades la detuvieron sin una orden judicial, un reclamo que ha sido reiterado durante años por activistas y organizaciones de defensa de inmigrantes… y que ha sido consistently desestimado por la propia administración de la que forma parte Leavitt.

La defensa también refuta las acusaciones de ICE sobre supuestos antecedentes por agresión, otro aspecto que se ha convertido en un punto de conflicto: ICE afirma tener un arresto previo; la defensa lo niega rotundamente. Es un debate familiar para miles de migrantes, aunque esta vez viene acompañado de un giro político que amplía la atención pública.

El caso resuena de manera especial porque la portavoz del Gobierno ha sostenido públicamente y con frecuencia que las acciones de ICE no necesitan órdenes judiciales y que las detenciones basadas en estatus migratorio son no solo legales, sino también esenciales.

Sin embargo, Ferreira habría sido arrestada precisamente bajo uno de esos procedimientos que el activismo migrante critica y que la propia Leavitt suele defender con firmeza.

La Casa Blanca no ha hecho comentarios sobre la detención y no se prevé que lo haga. Según medios locales, Leavitt y Ferreira no tienen una relación cercana desde hace años, aunque eso no ha impedido que el episodio haya revelado lo incómodo que es cuando una política pública, defendida como algo abstracto desde el atril, termina teniendo una consecuencia concreta y extraordinariamente visible dentro del propio círculo familiar del poder.

Mientras tanto, Ferreira espera una audiencia que definirá su futuro. Su caso, ya ampliamente divulgado, se ha convertido en un recordatorio inesperado de que las políticas migratorias no solo transforman estadísticas y discursos: a veces regresan al punto de partida y golpean la puerta de quienes las defienden con mayor fervor.

Ahora, en redes sociales, algunos se preguntan si la esposa del mismísimo Donald Trump será la siguiente en ser detenida, ya que ella también es migrante, nacida en la antigua Yugoslavia y no originaria de Estados Unidos.

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